Hay momentos en la vida de un restaurante que marcan un antes y un después. Para nosotros, uno de esos momentos llegó en 2023, cuando La Casa del Pozo recibió su primer Solete de la Guía Repsol. Fue un reconocimiento que nos llenó de orgullo, no solo por lo que significaba para nuestro trabajo diario, sino porque ponía en valor una forma de entender la cocina y el territorio que llevamos años defendiendo.

Lo que no imaginábamos entonces era que, solo un año después, en 2024, volveríamos a recibir un segundo Solete. Dos años consecutivos en los que nuestro proyecto, nuestra manera de cocinar y nuestra apuesta por el producto local fueron reconocidos a nivel nacional. Para un restaurante pequeño, ubicado en un entorno rural y con una filosofía muy clara, este doble reconocimiento ha sido un impulso enorme.

Un premio al trabajo constante

Estos dos Soles no son fruto de un golpe de suerte. Detrás hay muchas horas de cocina, decisiones difíciles, cambios de carta, pruebas, errores y aciertos. Hay un equipo que cree en lo que hace y que trabaja cada día con la misma ilusión con la que abrimos nuestras puertas por primera vez. También hay productores, ganaderos y agricultores que nos acompañan desde el principio y que hacen posible que nuestra cocina tenga identidad.

El sector caprino, tan presente en nuestra carta, ha sido una pieza clave en este camino. Apostar por él no solo nos diferencia: también nos conecta con el territorio y con quienes lo trabajan. Que esta apuesta haya sido reconocida por la Guía Repsol nos confirma que vamos por el camino correcto.

Un reconocimiento que nos compromete aún más

Recibir dos Soles Repsol consecutivos no solo nos alegra: también nos responsabiliza. Nos anima a seguir mejorando, a mantener la coherencia, a no perder de vista lo que somos y a seguir construyendo una cocina que tenga sentido. No buscamos crecer por crecer, ni cambiar por moda. Queremos seguir siendo un restaurante honesto, cercano y fiel a su entorno.

Gracias por acompañarnos

Este logro no sería posible sin quienes nos visitan, repiten, recomiendan y confían en nosotros. Cada persona que se sienta a nuestra mesa forma parte de esta historia. Los Soles son un reconocimiento, sí, pero también un recordatorio de que la gastronomía tiene sentido cuando se comparte.

Seguiremos trabajando con la misma dedicación, con la misma ilusión y con el mismo respeto por el producto y por el territorio. Y, por supuesto, seguiremos cocinando para que cada visita a La Casa del Pozo sea una experiencia que merezca la pena.